Una imagen vale más que mil palabras
De todo lo que llevo escrito en este blog, creo que este es el post más complicado al que me he enfrentado. Llevo unas semanas algo bloqueado, no tanto por la materia o por el ritmo de estudio, sino porque no sabía que tema podía suscitar interés y, por tanto, convertirlo en un tema para este "cuaderno de bitácora" académico. Hace varios días, quizás una semana, llegué a la unidad 8, la dedicada a la imagen. Siempre que en periodismo se habla de la imagen no puedo evitar recordar la frase que da título a este artículo. ¿Es verdad que una imagen vale más que mi palabras? Leo una entrada escrita por Ana Sainz (os la dejo al final del escrito, en la bibliografía utilizada). Esta fotógrafa de profesión escribió una interesante reflexión, que en pocas palabras comparto. En primera instancia (término jurídico donde los haya) creo que son elementos complementarios que deben tener la inteligencia o el saber cómo encajar para conseguir el objetivo deseado. La profesional de la imagen defiende en su texto que "la profesión (la fotografía) habitualmente rechaza la parte del texto porque consideran pierden el tiempo, pero no se dan cuenta que al no prestar atención a la escritura, no dan a la imagen su lugar, su contexto". Ella anima a todos sus colegas fotógrafos que "pierdan el tiempo" en abrirse su propio blog y dediquen el espacio que merece el texto. "Así una pequeña porción del mundo queda registrada para siempre, mientras que la inmensidad que le rodea queda fuera" dice Sainz en su artículo. Siempre se habrán escapado detalles que una fotografía, pese a lo avanzada que sea, se habrá perdido. "No se puede capturar todo el mundo con una cámara". sentencia. En este aspecto, creo que tiene mucha razón. Por eso, yo particularmente, considero la literatura el arte más completo. Es cierto que precisamente imagen no tiene (más allá de la portada y el buen diseño de la misma, ya que estamos), pero creo es el arte que mayor amplitud da al relato. Quizás la imagen en movimiento y el cine sean armamentos pesados, pero aún así, lo que es capaz de hacer un libro aún no lo ha superado nadie (ni el tan actual metaverso).
Volviendo a la imagen y a nuestro titular, creo que muchos de los que lean este post y también compañeros de grado estarán de acuerdo conmigo en que vivimos en la denominada "era visual". Aplicando todo esto al periodismo, creo que el texto sigue siendo fundamental para contextualizar la imagen, aunque si soy sincero, cada vez menos porque ahora nos dejamos llevar en exceso por un titular sensacionalista que en muchas ocasiones desinforma en vez de informar (pero ese es otro debate). Existe ahora una nueva fuente de información que es la imagen. Por la foto ha pasado de acompañar e ilustrar el texto a ser el elemento más significativo del mismo (junto al titular). Eso los medios lo saben, y juegan con ello. El elegir una foto u otra lo cambia todo. No solo en cuanto a estética, maquetación o diseño, sino también a información. No obstante, yo como futuro profesional creo aún en la buena praxis de los medios de comunicación y quiero creer que, salvo el sensacionalismo más extremo, se escoge la buena calidad y la buena información y calidad de una fotografía. De verdad que lo pienso.
Bibliografía utilizada:
-López Alonso, Rodrigo. (2013). Diseño de periódicos y revistas en la era digital. Madrid: Editorial Fragua.
-Real Academia Española, RAE. (2014). Diccionario de la lengua española. Madrid: Espasa.
-Sainz, Ana. (2017). Por qué una imagen no siempre vale más que mil palabras. Concursos de fotografía. https://www.concursosdefotografia.com/una-imagen-no-siempre-vale-mas-mil-palabras/



Comentarios
Publicar un comentario